Columnas y Opiniones

10.04.2018 | La Tercera

Los buses y el parque

Pablo Allard Serrano

Decano Facultad de Arquitectura y Arte

El parque automotriz está aumentando a una tasa tal que se venden a diario casi mil autos nuevos en Chile, de los cuales la mitad se quedan en Santiago. Este parque aumenta en la medida que aumentan los ingresos de la población, no porque haya más autopistas o el Transantiago sea un desastre como dicen algunos. 500 autos nuevos entrando a diario en nuestras calles generan una presión incontenible sobre el escaso y limitado espacio público, lo que se agrava con una infraestructura vial deficitaria como evidenciamos en Semana Santa o en horas punta.
En este escenario es crítico completar nuestra red vial urbana, como la circunvalación Américo Vespucio en su tramo oriente, ya que comunas como Puente Alto, La Florida, Colina y Huechuraba son las que más han crecido en número de viajes no solo para movilizar personas, sino también bienes y servicios cuya demanda crece en la medida que prosperan. Aparte de Vespucio y Tobalaba, no existe ningún eje urbano que una estas comunas, lo que fuerza que viajes intercomunales se mezclen con viajes locales por el corredor de Américo Vespucio Oriente agravando la congestión.
Atendiendo a la importancia del reto, el 2013 los municipios de Vitacura y Las Condes junto al MOP instalaron una mesa de trabajo para buscar la mejor inserción urbana y paisajística de la nueva autopista entre Príncipe de Gales y El Salto, la cual se haría en trinchera cubierta, tal como se han hecho todas las autopistas urbanas a partir del Acceso Sur en La Pintana. La condición de los municipios fue minimizar el daño en los árboles y aumentar la superficie de parque atendiendo a que los flujos intercomunales norte-sur -incluidos la mayoría de los servicios de buses troncales-, se concentrarían bajo suelo al norte de Avenida Kennedy, lo que permitiría reducir la vialidad en superficie a dos pistas por lado para tráfico y buses locales. El trabajo de ingeniería, paisaje y diseño urbano se desarrolló a tal nivel que se identificó cada árbol y se rediseñaron ventilaciones, entradas y salidas de manera de salvar la mayor cantidad de ellos. Pese a las reiteradas invitaciones a participar y aportar en la mesa técnica durante años, los técnicos del Ministerio de Transportes mantuvieron una actitud distante y poco colaborativa. Sin duda presionados por la urgencia de mejorar la infraestructura del Transantiago.
En enero de 2014 se licita y adjudica AVO1 en base al proyecto acordado y comprometido con las municipalidades; pero sorpresivamente, a fines del año pasado el Ministerio de Transportes y la Intendencia ingresan a último minuto en la Resolución de Calificación Ambiental un corredor segregado de buses y dos ciclovías unidireccionales sobre el parque sin siquiera revisar el proyecto acordado, amenazando con destruir lo que se había salvado de éste. Hasta la fecha, ni Transantiago ni la Intendencia han entregado los estudios técnicos que justifiquen dicho corredor. El transporte público y los buses son pieza clave de la ciudad, pero es hora de dejar los dogmas, y enfrentar con datos y diseño de detalle la necesaria convivencia en el espacio público entre buses, autos y, sobre todo, las cada vez más escasas personas y naturaleza.