UDD en la Prensa

09.01.2006 | 0

Ciencia estudia la mente de monjes budistas

Científicos occidentales y monjes tibetanos se han unido para explorar los beneficios de la meditación oriental.

PAULA LEIGHTON N.

Tecnologías como el electroencefalograma y la
resonancia magnética han permitido un fuerte
impulso al estudio de los monjes durante la
meditación.

Desarmar cualquier aparato que cayera en sus manos era un desafío para el joven Tenzin Gyatso. Relojes, máquinas proyectoras y automóviles eran auscultados por este joven monje tibetano hasta entender su mecanismo.

Esa afición lo llevó a decir muchas veces que de no haber sido monje, sería un ingeniero.

Hoy, sin embargo, Tenzin Gyatso es más conocido como el Dalai Lama, o la XIV encarnación de Buda.

Pero la curiosidad del líder espiritual y político del Tíbet por entender cómo funcionan las cosas nunca se extinguió, y hoy es uno de los motores con que hace casi dos décadas se inició el estudio científico de las prácticas budistas.

Actualmente, un creciente grupo de neurólogos, sicólogos y siquiatras en EE.UU., Europa y Australia han abierto sus laboratorios al estudio de los procesos cerebrales que ocurren durante el proceso de meditación de los monjes tibetanos.

"Para científicos y sicólogos existe una atracción hacia estos monjes, que son capaces de lograr cosas que física o mentalmente una persona promedio no puede hacer. Hay una fascinación por entender cómo es posible lograr eso", explica el sicólogo Jeremy Safran, director de Enseñanza Clínica de la New School University (Nueva York). El experto estuvo en Chile en el Congreso Avances en Psicoterapia y Cambio Psíquico (ver nota relacionada).

Entrenamiento mental

Durante su vida, un monje tibetano puede tener entre 10 mil y 55 mil horas de meditación a su haber. Y considerando que el cerebro se modifica de acuerdo al uso que se le dé, "es válido preguntarnos qué le hace este entrenamiento intensivo a la mente", dice Richard Davidson, director del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin en Madison, quien ha catalogado a los monjes budistas como "los atletas olímpicos de la meditación".

Davidson es experto en la relación entre cerebro y emociones y un pionero en el desarrollo de técnicas para medir la actividad cerebral. Además, es uno de los principales promotores del trabajo entre científicos occidentales y monjes budistas.

En 1992 llegó a su fax una invitación del propio Dalai Lama instándolo a ir al Tíbet a estudiar la mente de los monjes. Davidson partió hacia los Himalaya con un generador portátil de electricidad, un notebook y un electroencefalógrafo a analizar las neuronas de estos hombres en plena meditación.

Desde entonces se ha hecho habitual ver en su laboratorio un desfile de monjes vistiendo túnicas púrpura o azafrán que meditan sin inmutarse con más de 250 electrodos adheridos a su cabeza o pasan dos a tres horas dentro de aparatos de resonancia magnética funcional que espían su cerebro.

Mente de monje

Para estudiar el cerebro de un monje budista, los científicos suelen centrarse en alguno de los estados mentales que éstos son capaces de alcanzar durante la meditación. Éstos son atención concentrada (la atención se mantiene largo tiempo en un objeto, sin distraerse de éste), atención plena o "mindfulness" (la mente se abre a todo pensamiento, percepción o imaginación que la cruce, pero sin enfocarse en ninguno de ellos ni enjuiciarlos), visualización (se visualizan o construyen mentalmente imágenes con un enorme nivel de detalle) y compasión (se visualizan emociones negativas o tendencias egoístas neutralizándolas con un estado positivo provocado voluntariamente).

Al meditar, los budistas logran llevar a un mínimo su actividad cerebral, eliminando los estímulos sensoriales, pensamientos, recuerdos y procesos mentales que incluso cuando dormimos mantienen a nuestro cerebro en enorme actividad, explica el neurocientista Adrián Palacios, director del Centro de Neurociencias de la Universidad de Valparaíso. "Por eso son sujetos atractivos para estudiar, pues al controlar su mente concentrándola en una sola cosa, logran un patrón de actividad cerebral que no está contaminado por otros estímulos y que se puede asociar directamente con los procesos mentales que se están investigando", dice Palacios.

Para los budistas, la meditación permite entrenar la mente y alcanzar estados de plenitud, anular emociones negativas y cultivar estados emocionales positivos, como la compasión.

Pero los científicos occidentales han visto que, al mismo tiempo, la meditación provoca cambios fisiológicos y neuronales permanentes. Por eso consideran que estudiando la mente de los monjes en meditación se puede aprender cómo es posible que el cerebro "se cablee" para desarrollar temperamentos más felices y menos ansiosos o depresivos.

También plantean que al conocer el mecanismo que unifica cerebro, mente y cuerpo sería posible desarrollar la capacidad de adaptarse a situaciones de estrés e incertidumbre.

No sólo los neurocientistas están interesados en la mente de los monjes tibetanos. Para los expertos en percepción humana, hay todo un mundo inexplorado en el cerebro de estos hombres.

"Ellos no necesariamente almacenan elementos que los occidentales memorizamos", es la conclusión que extrajo el sicólogo Stephen Kosslyn luego de un curioso diálogo con el Dalai Lama durante un encuentro de científicos y monjes realizado en 2003 en el MIT (ver recuadro).

Otros códigos

Kosslyn, profesor de la Universidad de Harvard, no logró que el Dalai Lama describiera algo tan trivial como las orejas de un gato ni que recordara el número de ventanas de su dormitorio.

Un monje le explicó luego que al líder tibetano no le preocupan esas cosas, pero que sí puede describir con lujo de detalle más de 700 dioses que guarda en su memoria, algunos con tres cabezas y seis brazos que sujetan distintos objetos.

Para los investigadores de la cognición es particularmente atractivo saber más sobre la forma en que el cerebro de los budistas usa y almacena estas imágenes. De acuerdo a estudios de la Universidad de Harvard, el cerebro no puede retener los detalles de un dibujo por más de 10 segundos. Sin embargo, monjes budistas sostienen que pueden visualizar mentalmente objetos tridimensionales tan complejos como el templo de una deidad durante 20 minutos.

Kosslyn está analizando sus cerebros para saber si eso es posible. "Si el cerebro puede entrenarse para lograr lo que ellos dicen, esto podría tener enormes aplicaciones prácticas", dice. Mejorar la memoria y la capacidad de almacenar recuerdos son sólo algunas.

La unión de dos mundos

Aunque científicos occidentales y monjes budistas han trabajado juntos por más de dos décadas, sólo en 2003 se realizó la primera conferencia pública que reunió a neurocientíficos y líderes budistas, encabezados por el propio Dalai Lama. El encuentro tuvo lugar en el MIT (Massachusetts Institute of Technology) y reunió a más de 1.200 estudiantes e investigadores interesados en la meditación y su aporte al estudio de la mente.

En noviembre pasado se realizó en Washington D.C. un segundo encuentro durante la reunión anual de la Sociedad de Neurociencias, que reunió a 14 mil científicos y médicos. Pese a la oposición de un grupo de ellos, el evento fue inaugurado por el Dalai Lama y en él se presentaron varios estudios centrados en la meditación.

Visita a Chile

EL DALAI LAMA vendrá a Chile del 3 al 6 de mayo próximo invitado por el Centro Budista Tibetano Choe Khor Ling. Durante su estadía dictará una conferencia sobre la compasión y dialogará con científicos sobre ciencia y budismo. (www.dalailama.cl)

"Al conocer más profundamente la mente humana, podríamos hallar formas de transformar nuestros pensamientos, emociones e inclinaciones, tendiendo así a una forma de ser más íntegra y plena".

DALAI LAMA

Líder espiritual del Tíbet

QUÉ DICEN LOS ESTUDIOS

CORAZÓN EN FORMA

Meditar a diario puede reducir el riesgo de ataques cardíacos al mejorar la capacidad de relajación de los vasos sanguíneos, indica un estudio presentado en marzo pasado en la Conferencia Anual de la Sociedad Sicosomática Americana.

ENFERMEDADES CRÓNICAS

Un estudio del Centro de Medicina Integrativa del Hospital Universitario Thomas Jefferson en Filadelfia sugiere que la meditación ayuda a pacientes con enfermedades crónicas a reducir sus síntomas y mejorar su calidad de vida.

SISTEMA INMUNE

Empleados de una empresa biotecnológica que meditaron una hora diaria por ocho semanas desarrollaron más anticuerpos contra el virus de la gripe que sus pares que no meditaron. El estudio fue dirigido por el doctor Jon Kabat-Zinn, experto en estrés y control mental.

MÁS MATERIA GRIS

Un estudio del MIT divulgado en noviembre en la revista NeuroReport reveló que personas que meditaban al menos seis horas a la semana, tenían mayor volumen en áreas de la corteza cerebral asociadas con la atención, la toma de decisiones y la memoria.