Columnas y Opiniones

11.03.2018 | El Sur

Oasis

Miguel Nazar Daccarett

Director carrera Arquitectura - sede Concepción

Una de las características más particulares y valiosa de la ciudad de Concepción, es poder desplazarse ya sea a pie o en vehículo por calles densas, propias de una ciudad urbanizada, y de un minuto a otro, sorprenderse por el “hallazgo” de alguna laguna, en la mitad de un “todo”.

Un aire, un respiro, que nos hace girar la cabeza por unos segundos en los pequeños enmarques desde lo construido a lo natural.

La ciudad de Penco, hace pocos días, recuperó parte de su aire, y volvió a girar la cabeza. Se inauguró el estero navegable.

Se revive una tradición que sin duda hizo recordar a los habitantes de mayor edad lo que pasaba hace más de 50 años, cuando se podía navegar, y la ciudad se vuelve a volcar hacia este hito geográfico, que durante años quedó relegado a ser simplemente “la parte trasera” de la plaza de armas.

Hoy, recuperó su condición de espacio público emblemático, y con ello parte de la memoria de Penco.

En Concepción, desde hace algunos años se comenzó a desarrollar un plan estratégico para el diseño y ejecución de proyectos que recuperen las distintas lagunas de la ciudad, desde una arista medioambiental, potenciando la oportunidad de ser un espacio público significativo.

La laguna Redonda se encuentra en su última etapa del proyecto “Mejoramiento Parque Laguna Redonda”, activando sus bordes y transformándolos. Uno de los aspectos interesantes de este proyecto es que se aplicaron estrategias de diseño participativo, incorporando a la ciudadanía en la discusión de lo que se quería.

El año pasado se comenzó la primera etapa, de un total de siete, del proyecto de recuperación de la laguna Lo Galindo, en Barrio Norte.

La totalidad de la intervención incorpora desde la recuperación medioambiental de la laguna, hasta un anfiteatro en el cerro Lo Galindo, desarrollando un parque que considera reforestación, pasarelas, juegos infantiles, etc.

Redonda y Lo Galindo, al igual que las otras tres lagunas urbanas de Concepción, se han ido distanciando de ser espacios abandonados que la ciudad los ha cercado, relegándolas a ser “los patios traseros” de las distintas poblaciones aledañas, entrando en procesos de transformación hacia parques urbanos, hacia espacios públicos democráticos, abiertos a la ciudadanía, con programas que garantizan la activación apropiada y el cuidado de estos hitos geográficos primordiales para la ciudad.

Quizás, el paso siguiente, sea articularlas. Diseñar un sistema de ciclovías que complemente el existente, desarrollar avenidas arborizadas y plazas que articulen a nivel territorial estos valiosos cuerpos de agua, integrándolos de manera plena al tejido de la ciudad. Ya hay iniciativas que exploran esta conexión como es la “Corrida de las 4 lagunas”.

Tanto el estero, como las lagunas, potencian su condición de pequeños “oasis” dentro de entornos construidos, cambiando el ritmo cotidiano de la urbe, entregando un respiro a los habitantes, y ahora, recuperando con programa los bordes e interiores de las aguas, tal como está ocurriendo, a otra escala, en la rivera norte del rio Biobío.