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09.04.2010 |

Innovación para la reconstrucción

Expertos realizaron una radiografía sobre la situación actual y los desafíos para la VIII Región en un ciclo de charlas organizado por Pais Digital y la UDD.

“Hoy existen dos caminos: o nos transformamos en la región de los pro-empleos y mediaguas, con incentivos sólo para mantener la pobreza o buscamos soluciones definitivas y oportunidades reales”, propuso la intendenta de la Octava Región, Jacqueline Van Rysselberghe, en la primera mesa de trabajo del ciclo “Innovación para la Reconstrucción”, organizado por la fundación País Digital y la Universidad del Desarrollo.

Este es el primero de seis mesas de trabajo que en los próximos meses analizarán la situación en diversos sectores tras la catástrofe y aportar ideas, recabar experiencias y modelos de reconstrucción que incorporen la variable innovación. La próxima reunión se realizará el viernes 23 de abril.

La ex alcaldesa aseguró que la Región del Biobío tiene barreras que hacen más difícil atraer inversionistas. “El precio de la bencina y el petróleo son $50 más caros, el peaje vale $3.200 versus los $1.900 de Santiago; además, todos los centros de poder y toma de decisiones están en la capital”, detalló Van Rysselberghe.

El decano de la Facultad de Gobierno de la UDD, Eugenio Guzmán, presentó los resultados de una reciente encuesta que mostró registró la percepción de pesimismo, descoordinación y descontento.

Los sectores más dañados son el pesquero y el industrial, segun su peercepción. Además, estiman que la reconstrucción tardaría en promedio tres años . “Uno de los grandes problemas que vamos a enfrentar ahora es ver cómo agilizar la burocracia para comenzar a asignar recursos de manera adecuada”, explicó Guzmán.

En tanto, el decano de la Facultad de Ingeniería, Lionel Sotomayor, presentó ejemplos de modelos internacionales para preparar a Chile ante eventuales futuros desastres como el que aplicó Japón tras el terremoto en Kobe de 1995. Principalmente, éste plantea cinco medidas de acción: hacer de la reducción de riesgos de una catástrofe como una prioridad nacional; identificar y monitorear los riesgos de desastre; incrementar la alerta temprana adecuada; estar preparados y reducir los factores de riesgo; y utilizar la educación y la innovación para construir una “cultura de seguridad”. Sobre esto, Sotomayor agregó que es necesario hacer un catastro de colegios e instalaciones de salud que cumplen con los estándares de resistencia ante las eventualidades.

Presentacion Eugenio Guzmán PDF, 1 MB

Presentacion Jacqueline Van Rysselberghe PDF, 4 MB