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Alumno cuenta su experiencia en “Barco de la Juventud” japonés

Juan Eduardo Cruz -de Derecho- fue seleccionado por el estado nipón para participar en el viaje que recaló en las islas Salomón, Fiji, Vanuatu.

Durante casi dos meses, el alumno de Derecho Juan Eduardo Cruz participó en el “Barco de la Juventud”, iniciativa del gobierno japonés que busca crear lazos entre personas de distintas partes del mundo y fortalecer valores de fraternidad y paz.

El viaje se inició en Tokio, donde los participantes abordaron el barco que los llevó a las islas Salomón, Fiji y Vanuatu, y después a Australia.

 
 ¿Cómo fue la experiencia de participar en esta iniciativa?

Increíble, la mejor que he tenido en toda mi vida. Durante el viaje, pude conocer a una gran cantidad de excelentes personas, con las cuales estoy seguro que nunca perderé el contacto. Por otro lado, la oportunidad de recorrer tantos países (tan distantes además), es algo de lo que siempre voy a estar agradecido con el gobierno de Japón.

¿Qué puedes rescatar de esa experiencia?

Que te hace crecer como ser humano y te permite valorar lo que tienes. Me di cuenta que todas las personas, independiente de sus creencias religiosas, culturales o políticas, son en el fondo muy similares a nosotros. Hoy, siento que no hay tiempo que perder. Este viaje despertó en mí las ansias de viajar y conocer el mundo, ya que el país en que vivimos es sólo una pequeña porción de toda la diversidad que existe.

 ¿Cómo crees que va a influir en tu futuro profesional haber participado de este viaje?

En la energía, motivación y calidad con la que ejerza mi profesión. Mi sueño es ayudar a los demás y dedicarme al Derecho Penal y a la litigación oral, por lo que es muy importante tener mucha experiencia y amplitud de mente, para así poder ponerse en el lugar de la víctima o del delincuente. Creo que sentir el dolor de los demás como si fuera tuyo es la clave en esta profesión y en esta área, ya que esa sensibilidad se puede traducir en pasión para discutir y argumentar, lo que sin duda contribuye tanto como los conocimientos para ganar un juicio.

 ¿Qué te llamó la atención de los lugares que recorriste?

Por ejemplo, en los países de la polinesia, la gente tiene un sentido de vida diferente, ya que tiende a priorizar el bienestar u obligaciones sociales por sobre el trabajo y la rigurosidad, es decir, se preocupan más de los sentimientos y de disfrutar. Por el contrario, en Japón prevalece el trabajo por sobre las relaciones humanas, lo que en algunos casos lleva a una depresión profunda y hasta al suicidio. Este aspecto me hizo valorar mucho más mi cultura, ya que creo que nosotros estamos en el punto medio entre ambos.

Tras haber estado en Japón, ¿qué opinión tienes de todo lo que ha pasado ultimamente en ese país?

Japón va a salir adelante, como siempre lo ha hecho en su historia. La gente está dispuesta a darlo todo para que puedan recuperarse. Pero además del trabajo y el amor por el servicio (se valora más a la sociedad como un todo que a cada persona en particular), los japoneses son excelentes personas, siempre amables y dispuestos a colaborar con los demás.