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25.08.2011 | ,

Embajadores de la Fe participaron en Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011

Luego de doce días de en Europa, los alumnos regresaron a nuestro país, tras una enriquecedora experiencia.

Una maravillosa experiencia vivieron durante doce días, 28 alumnos de Concepción y Santiago que participaron en la Jornada Mundial de la Juventud junto al Santo Padre, que se realizó en Madrid.

La delegación, que retornó ayer miércoles 24 de agosto a nuestro país, recorrió inicialmente Roma y El Vaticano, para luego dirigirse a Madrid, lugar donde compartieron con cerca de dos millones de jóvenes de todo el mundo la experiencia de reunirse con el Papa.

Mónica Astorga, Coordinadora Pastoral DAE, quien también asistió al encuentro, explicó que este viaje tenía como fin generar un encuentro más personal del alumno con Cristo y aumentar su compromiso con la Iglesia y con un actuar coherente con los valores cristianos. Asimismo, buscaba profundizar sobre el sentido de la propia vida, sobre la vocación personal y sobre el rol que pueden cumplir en la sociedad, además de generar una instancia que les permita servir de mejor forma a los demás.

Los anteriores puntos potencian la formación integral que la UDD busca imprimir en sus alumnos, a través de su sello.

Mónica Astorga destacó la invitación que el Papa extendió a los jóvenes de no avergonzarse de su Fe en Jesucristo y atreverse a buscarlo en la Iglesia, invitándolos además a fundamentar su vida en tres pilares:

  1. La Palabra: Buscar a Dios tanto en la Sagrada Escritura como en nuestra propia vida.
  2. El Pan: Cristo se queda en medio de nosotros a través de la Eucaristía, donde se regala como alimento de Vida y nos invita a compartir y dialogar con Él, a través de la adoración Eucarística.
  3. El Perdón: Jesús quiere sanarnos con su amor misericordioso, a través del sacramento de la reconciliación.

Por otra parte, Matías Osses, alumno de la carrera de Derecho de la UDD sede Concepción, relató la experiencia que vivió durante los doce días de esta travesía. “Fue algo sorprendente. A pesar de estar doce días afuera, con el agotamiento que debiera generar levantarse temprano, caminar mucho y peregrinar, en realidad, si le preguntas a cualquiera de los participantes, ninguno se sentía cansado. Incluso tenían muchas más ganas que al comienzo” expresó.

Finalmente aseguró que esta experiencia le hizo entender, al permanecer junto a casi dos millones de jóvenes que viven en forma tan intensa la Fe, que “como ellos quiero entregarle mi vida a Cristo. Me da lo mismo estar con 46 o 48 grados bajo el sol, esperando seis horas, porque esto lo vale”, concluyó.