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Alumnos de Medicina realizan voluntariado en India

Un grupo de seis jóvenes durante dos meses estará apoyando las labores de las Misioneras de la Caridad, obra que inició la Madre Teresa, en Calcuta.

Se prepararon durante un año para viajar, reuniendo dinero y averiguando cómo prestar ayuda. Fue así como un grupo de seis jóvenes de la carrera de Medicina de la UDD decidió irse a India para trabajar por los más desposeídos del mundo.

Durante dos meses –desde el 26 de diciembre al 1° de marzo-, los futuros doctores estarán prestando ayuda como voluntarios en Calcuta (India) con las Misioneras de la Caridad, obra reconocida mundialmente a través de la Madre Teresa de Calcuta que ayuda a niños huérfanos, víctimas del Sida, enfermos leprosos o terminales, entre otros.

Por estos días, los jóvenes se encuentra en Shishu Bhavan, la casa infantil de las Misioneras de la Caridad.

María José Molina Daza, una de ellos, cuenta que comenzaron repartiendo remedios en el dispensario para los enfermos del lugar, curando complejas heridas y examinando a personas que llegan con graves afecciones sanitarias como sarna y tiña. “Nunca había visto heridas tan infectadas y grandes; aquí se ven casos que uno difícilmente vería en Chile”, explicó.

Para aprovechar al máximo la experiencia, durante el día de descanso se inscribieron para apoyar las labores de un hogar en la localidad de Titagarh que atiene exclusivamente a enfermos de Lepra. “Fue una labor espectacular, vimos como ellos se dedican a hacer los saris –vestidos tradicionales de la India- a las hermanas de la Caridad y a hacer pañuelos y manteles. Eran personas que irradiaban felicidad y simpatía. El hogar es muy limpio y lindo, igual que todos los  que tiene esta obra, que hace magia en este país”.

Si bien María José había recibido comentarios acerca de que a los voluntarios los ignoraban un poco, reconoce que las hermanas que les han delegado las tareas han sido muy acogedoras “Trabajamos con la sister Andrea, que es una doctora de la época de la Madre Teresa y con sister Margaret que es enfermera y se encarga de coordinar todo. Estoy muy feliz con lo que me tocó, he aprendido harto de remedios y estoy con un excelente equipo”, aseguró.

Además de la experiencia que significará para la formación profesional de este grupo ayudar la obra de las Misioneras de la Caridad, han podido compartir con otras personas e insertarse en la rutina del lugar: “nos despertamos a las 5 de la mañana y salimos a las antes de las 6 am caminando a la casa principal a misa. Tomamos desayuno ahí -un pan, un plátano y chai, un té típico de allá. A las 6 de la tarde podemos ir a la oración en silencio, donde uno puede leer, reflexionar  y podemos escribir todas las experiencias en nuestros cuadernos”.