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Marzo, 2004: El éxito del diario Las Últimas Noticias
La apuesta que se transformó en fenómeno
Por Patricio Nunes Berrio - Ochoa. Reportaje presentado a la Facultad de Comunicaciones para optar al grado académico de Licenciado en Comunicación Social y al título de Periodista. Profesor Guía: Sr. Arturo Catalán (Octubre 2003 - Santiago)

Hace cuatro años, el matutino sólo generaba pérdidas y sus ventas eran mínimas. Hoy todos hablan de él y sus particulares noticias. ¿Cómo logró pasar de la oscuridad al estrellato en tan poco tiempo? ¿Quién fue el gran responsable?

Sebastián Piñera es un madrugador. Cuando el cielo aún está oscuro el presidente de Renovación Nacional ya está en pie. Ahí comienza una de sus rutinas: revisar durante un par de horas la prensa escrita nacional.

Acompañado de una taza de café, el empresario comienza leyendo cuidadosamente El Mercurio y La Tercera. Luego continúa con El Diario Financiero, Estrategia y para el final, deja Las Últimas Noticias. Muy pocas informaciones de este medio las toma en serio, pero más de una logra robarle, al menos, una sonrisa.

Se despide de su familia, aborda su automóvil particular y se marcha rumbo a Antonio Varas 454, sede del partido en que milita, donde generalmente se presenta pasadas las nueve de la mañana.

Una hora y media antes que el presidente de la Fundación Futuro llegue a su destino, el obrero Gustavo Sandoval cruza la Avenida Joaquín Walker Martínez, en la comuna de Quinta Normal, para subirse al transporte colectivo que lo llevará hasta la Alameda. Al bajarse en la esquina con General Velásquez, se detiene un minuto frente al quiosco. Ahí lee: "Optimismo de chilenos anota nivel récord".

Dirige su cabeza hacia la derecha y sigue con dos más: "Cardenal Errázuriz admite error y pide cambiar campaña antidivorcio" y "Marlen le para los carros a Raquel Argandoña".

"Déme Las Últimas" - le dice al vendedor.

Luego de pagar, Sandoval camina hacia la estación del Metro Pila del Ganso rumbo a su trabajo con el ejemplar bajo el brazo.

Es el fenómeno que hoy causa Las Últimas Noticias. Ya dejó de ser el diario leído sólo por los taxistas, como se le tildaba antiguamente. En el nuevo escenario, LUN - si se quiere abreviar - es comentado cada mañana por oficinistas, ejecutivos, jóvenes, adultos, ricos y pobres. Las cifras de comercialización así lo demuestran.

Los periódicos chilenos, impulsados por la Asociación Nacional de Avisadores (Anda) y la Asociación Nacional de la Prensa (ANP), dieron a conocer recientemente el primer informe de circulación y lectoría de diarios. En este estudio, que comprende el primer semestre de 2003, Las Últimas encabeza el tiraje con un promedio de 182.026 ejemplares por día.

La barrera de los 200 mil sólo se cruza los fines de semana, cuando todos los medios escritos, en general, mejoran sus ventas.

Pero los logros no terminan ahí. En septiembre del 2002, Las Últimas pasó a ser líder en circulación. Todo un mérito si se considera que la meta de imprimir 150 mil copias se batió en menos de diez meses.

Así, el diario que se encontraba estancado en el cuarto lugar de ventas, a años luz de El Mercurio, La Tercera y La Cuarta, respectivamente, pasó de la oscuridad al estrellato. En rigor, de los números rojos a los azules, porque los balances hasta el año 2000 sólo tenían un denominador común: pérdidas.

Ahora, en Bellavista 0112 -donde se ubican los cuarteles generales del tabloide - miran los 40 mil ejemplares que semanalmente vendían hace cuatro años sólo como un mal recuerdo, el cual esperan no volver a experimentar.

Pero la realidad actual es otra y sus datos no dejan de sorprender. Además de cuadruplicar sus publicaciones en tiempo récord, las estadísticas revelan que LUN es el medio escrito que más ha aumentado los hábitos de lectura entre sus consumidores.

Según un sondeo de la empresa Search hecho a más de 4.300 personas entre abril y junio del presente año, el 22% de los santiaguinos lee al menos una vez a la semana Las Últimas Noticias, lo que significa un 4,8% de incremento, con respecto al 2002. Con esto, se convierte en el periódico que más aumentó sus niveles de consumo.

Eso no es todo. El mismo estudio permite concluir que el cambio de formato ha permitido captar la atención de los más jóvenes, quienes desde hace un par de años han demostrado ser los que menos se informan a través de los matutinos. Pero el diario de moda lo logró.

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La cantidad de hombres y mujeres entre 15 a 19 años que leen Las Últimas Noticias aumentó en 2003 un 8,2%, convirtiéndose con ello en el primer segmento por edad que prefiere Las Últimas Noticias por sobre otros periódicos.

Si se le pregunta al azar a una persona sobre cuál es el diario que más ha aumentado su consumo en el nivel ABC1, es muy probable que diga El Mercurio. Tal vez, La Tercera. Pero se equivoca rotundamente, porque LUN incrementó en los últimos años más que cualquier otro su nivel de lectura en ese estrato socioeconómico, superando incluso sus índices en el grupo D, con un 4.4%. Si a esto se suma el hecho que se transformó en el líder indiscutido en C3, permite entender por qué LUN es un verdadero fenómeno y, de paso, a dimensionar su éxito.

Otro dato: hoy es el diario que más aumentó su nivel de lectura en la clase media chilena, que representa a la gran mayoría del país, con un 6.75%, cifra que duplica a la del competidor más cercano, La Tercera. De esta forma, si se analiza la muestra de Search por edad, sexo y grupo socioeconómico, se puede definir que el grupo que más leyó Las Últimas en el 2003 fueron los hombres de 25 a 34 años del estrato C3.

Este "boom" no ha pasado inadvertido. Los avisadores detectaron esta tendencia y ven en Las Últimas una excelente oportunidad para llegar a un público especialmente masivo y heterogéneo.

De hecho, según Megatime - empresa que verifica la publicidad ordenada por las agencias, utilizando el valor tarifa que cada medio cobra, sin considerar descuentos - hasta el año pasado, LUN era el cuarto medio nacional con mayor participación en avisaje, con un 5,9%. Hoy los datos son distintos, pues escaló hasta el tercer lugar, donde también se ubica Publimetro, con un 6.5%.

 Participación Inversión Publicitaria por Diario
(En Porcentaje)
Fuente: Megatime
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Basándose en el mismo estudio, si antes los avisos de telefonía móvil y de las grandes tiendas cubrían la mayor parte de las páginas del periódico, en la actualidad eso cambió. Y cómo no. Los canales de televisión se convirtieron en la principal fuente de ingreso, dejando entre enero y julio del presente año un poco más de mil doscientos millones de pesos.

Este dato no es menor si se considera que la pantalla chica es la tercera industria que más invierte en medios escritos, con el 5,7% de participación. Las pruebas están en el mismo diario y se pueden obtener de manera aleatoria. El 30 de septiembre, por ejemplo, tres de los dieciséis avisos publicitarios eran sobre programas de distintas estaciones, lógicamente ubicados en las páginas dedicadas al Espectáculo.

Por su parte, las casas comerciales que ofrecen tarjetas de crédito inyectaron sólo $610 mil pesos en avisos durante 2002 en Las Últimas Noticias. Meses después, los ejecutivos del sector se dieron cuenta de la popularidad del matutino y hasta julio del presente año han multiplicado más de treinta veces la cifra, con un gasto que se eleva por sobre los $20 millones.

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 Las portadas destacan por usar generalmente rostros televisivos.
El fuerte del diario no son las suscripciones, que aseguran un número determinado de ingresos, sino que el día a día. Las ventas, entonces, dependen mucho de las portadas. Por lo mismo, no da igual mostrar en la primera página el reencuentro de Camilo Sesto con el público chileno, que golpear a todo color con las últimas "proezas" de la Licenciada Tetarelli, conocido personaje que realiza "striptease" en el programa "Vamos Chile" de Red Televisión.

Eso, en el diario lo saben bien. "Bonvallet vende como loco, al igual que los hermanitos Ballero y Marlen Olivari. Los conflictivos y los que siempre están mostrando ‘poto' o ‘pechugas' atraen al público. Así se regula el cuento de las portadas", explica Pablo Pizarro, periodista del área de Reportajes de Las Últimas Noticias.

Ejemplos, hay por montones. "La calurosa tarde de amor de los coquetos chicos reality", "Aire acondicionado desplomó a Soledad Alvear" o "Fideos crudos salvan a una niña" son sólo una muestra de lo que diariamente se puede encontrar en las páginas de LUN.

Esa es, sin duda, una de las claves del éxito: titulares llamativos y golpeadores. Siempre escritos con un fuerte color amarillo y con letras grandes, acompañados de una gran fotografía que cubre, con el rostro de la celebridad criolla de turno, gran parte de la portada.

Similar estrategia ocupa desde hace algunos meses La Cuarta, principal contendor de LUN en el mercado. En el matutino se acabaron las usuales primeras páginas que resaltaban con letras negras el sangriento asalto o la última violación en algún barrio de Santiago.

Identificando la tendencia del público, el autodenominado "diario pop" se acercó a Las Últimas y decidió colgar las pistolas para comenzar a mostrar escotes o amoríos entre los personajes del "jet set" criollo.

"Nosotros seguimos siendo un diario que entrega noticias de todos los ámbitos. La competencia le da fundamentalmente a la farándula y hay muchas cosas que dejaron de lado. Aquí, en cambio, tratamos de mantenernos como un medio completo, entregando información y servicio de todos los sectores", argumenta Jaime Chamorro, editor de La Cuarta.

Y la renovación le ha rendido frutos. Con respecto al año pasado, aumentó un 3.3% en los hábitos de lectura de las personas que consumen esta publicación.

"No hemos perdido lectores. Si otro medio avanza, lo hace porque gana nuevos clientes. Nosotros no tenemos ningún drama con toda esta historia, estamos muy tranquilos", se apresura en aclarar Chamorro.

Sin embargo, el matutino debió dar un golpe de timón en su portada al ver cómo las ventas de su rival directo se disparaban, relegándolos a un tercer lugar, al cual no estaban acostumbrados.

Además, hay un principio del marketing que sostiene que muchas veces es mejor llegar primero a un nicho que ser el mejor en él. Son nuevos tiempos. Ahora le copian a Las Últimas.

Aunque los recientes resultados se consiguieron en tiempo récord - desde diciembre del 2002 -, LUN debió recorrer un largo camino antes de poder comprobar con números que las modificaciones eran las correctas. Es más, los silenciosos cambios comenzaron hace más de cinco años.

René Naranjo es uno de los críticos de cine más conocido del país. Luego de vivir durante un año y medio en Francia, regresó a suelo chileno para hacerse cargo del suplemento "Tercer tiempo" del diario La Tercera en junio de 1998.

En ese entonces, La Últimas Noticias comenzaba su proceso de reestructuración, bajo el mando de Andrés Benítez. Junto a Mauricio Gallardo, hoy subdirector del periódico, pensaron en Naranjo para darle nuevos aires al área de Espectáculos. Le ofrecieron un cargo y al cabo de unos días aceptó el desafío.

"Cuando llegué, la sección arrastraba una serie de malos hábitos propios de un diario que se había hecho sin mucho rigor por muchos años. Se escribían bastantes artículos de compadrazgo, con nula visión crítica. Yo veía muy poco interés por el reporteo mismo y un escaso deseo de generar noticias", cuenta Naranjo.

El tabloide vivía un periodo de incertidumbre. Nadie sabía a ciencia cierta qué hacer o hacia dónde ir. De hecho, Naranjo fue el cuarto editor que tuvo Espectáculos en un año. Lo único claro era la misión encomendada: renovarse y dejar de generar pérdidas. Fue así como Las Últimas pasó de tener un enfoque económico hacia mediados de 1997 a centrarse en el deporte, aprovechando el interés popular por las Eliminatorias para el Mundial de fútbol a disputarse en Francia.

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Naranjo trabaja actualmente en la empresa de películas PWI Media. 
El periodista recuerda que el matutino era mirado como el "pariente pobre" del grupo El Mercurio: "era una publicación que vegetaba, perdía plata y la empresa mantenía por una especie de inercia".

Ya en julio de 1999, ocurre un hecho que comienza a marcar la futura pauta de Las Últimas. Como nunca antes, la primera página se metía en el mundo de la televisión, con una gran fotografía de Daniella Campos que se titulaba "La fiera II".

La noticia giraba en torno a la pelea que la modelo tuvo con Titi Ahubert en la discoteca Skuba, luego de que la rubia periodista fuera sorprendida bailando con el ex futbolista Iván Zamorano. La portada causó un alto impacto en la opinión pública. "Benítez se la jugó y con eso vendió ‘ene'. Fue el primer antecedente, pero había que inventar algo, porque a nivel periodístico no existía la farándula, sólo Espectáculos que cubría música, teatro y cine", cuenta Naranjo.

Desde ese momento, LUN empieza a desarrollar este novedoso estilo y la sección de Espectáculos - que recibe el nombre de Tiempo libre - se dedicó a formar un equipo especializado.

Alejandra Valle tenía 22 años y recién colaboraba en La Tercera cuando recibió el llamado de Naranjo.

"Ella tenía algo que la distinguía de los que trabajaban en el diario: las ‘patas' y la audacia de llamar por teléfono a Daniella Campos y a Iván Zamorano para preguntarle derechamente por su romance y, en ese tiempo, eso no se hacía. Para mí, ella tiene el pequeño mérito de ser la primera periodista en reportear de esa forma la farándula en Chile. Y eso era muy importante, porque si vas a escribir de alguien, al menos tienes que hablar con esa persona", recuerda Naranjo.

Si la modelo cortaba el teléfono cuando le consultaban por su amorío, con seguridad, al día siguiente se escribía una nota con el título de "Daniella cuelga el celular cuando se le pregunta por Bam-Bam". Dentro del diario, aseguran que muchas noticias se gestaron a partir de este particular estilo.

Pero no todos sacaron cuentan alegres. El cambio también dejó varios damnificados, sobre todo entre la "vieja escuela". En general, los periodistas mayores de 50 años no vieron con buenos ojos la nueva orientación que el diario estaba adoptando y decidieron renunciar.

El miércoles 28 de julio de 1999, Las Últimas daría un gran salto. Decide publicar, en una tímida esquina de la primera página, la separación de Vivi Kreutzberger, lo que en rigor fue el primer artículo netamente farandulero que realizó el periódico. "Vivi: Un difícil momento", decía el pequeño cuadro que acompañaba el titular central relativo al alza en el desempleo.

Las reacciones no se hicieron esperar. Hubo reclamos e incluso vetos al medio. Pese a todo, esa nota logró su fin: llamar la atención y generar comentarios.

El diario, eso sí, seguía titulando con noticias "duras" de crónica, acompañadas con fotografías del último partido de fútbol. Pero el cambio fue evidente y se decidió insistir con la polémica línea, aunque se transitaba por caminos peligrosos, metiéndose en la vida íntima de las celebridades criollas.

El mismo Naranjo se preocupaba de editar las informaciones y confiesa que la inexperiencia en este tipo de temas lo llevó a pecar en más de alguna ocasión. "Por ejemplo, una vez nos caímos muy feo con Margot Kahl. Publicamos que se había hecho una cirugía estética que nunca pudimos comprobar. Lo lanzamos igual y desde ese momento, ella nos juró un odio terrible y quedamos muy mal. En fin, fuimos aprendiendo entre ensayo y error", cuenta.

Eso describe justamente los tiempos que corrían en Las Últimas. No había una teoría clara sobre lo que se estaba haciendo y los lineamientos se hacían a partir de la exploración y la autocrítica diaria.

Así, entre 1999 y 2000, LUN transitaba en una nebulosa, con portadas policiales, deportivas e incluso económicas, como la del 1 de agosto que tenía el título "AFP acumula ganancia récord". Pero el camino era uno sólo: diferenciarse y buscar un nicho a partir de la elaboración de una pauta propia. En la práctica, publicar temas que no eran considerados por los otros matutinos.

Y fueron pasando cosas. Primero, se decide reemplazar la portada deportiva de los días lunes por una marcadamente de farándula. De esta forma, el último romance de la actriz Patricia López sustituye al partido donde Colo-Colo golea a Cobresal por el campeonato nacional.

A fines del 2000, Andrés Benítez deja la dirección del diario y asume como rector de la Universidad Adolfo Ibáñez. Con esto, se cerraba un ciclo trascendente, donde junto a Mauricio Gallardo habían hecho literalmente el diario de nuevo: se cambió el personal, formato, estilo y contenidos. "El 2000 fue bastante interesante para Las Últimas, porque vivió constantes innovaciones. Tenía la capacidad de adoptar formas distintas de acuerdo a lo que fuera encontrando", analiza Naranjo.

Pero el año aún no finalizaba y durante ese verano, se termina de conformar el equipo en Espectáculos. Así llega Julia Vial, hoy conductora del programa Pantalla abierta de Canal 13; Miguel Ángel Fredes, que escribía artículos de cine en La Época; Karla Henríquez; Laura Landaeta, que venía de la revista Qué Pasa; y Renato Castelli, quien entra como subeditor. En total, 18 periodistas fueron los encargados de darle un aire distintivo a la sección.

Y de a poco lo fueron logrando. ¿La receta? Publicar al día siguiente en portada eventos nocturnos como desfiles de moda y lanzamientos de teleseries, bajo la consigna que "los temas frescos siempre venden". Estas coberturas le permitieron a LUN identificarse.

La acéfala dirección es ocupada por el abogado Carlos Schaerer, quien llega desde El Mercurio de Valparaíso. El ahora presidente de la Asociación Nacional de la Prensa desde un principio no congenió con la nueva línea que el diario estaba adoptando y su estilo conservador nunca logra entonar con los aires de cambio que circulaban en Bellavista 0112.

"Él no se sentía cómodo, porque no era su perfil. Llegó cuando el diario ya había agarrado una cosa rara, más bien "freak". En ese tiempo, nadie sabía qué iba a salir el otro día en la portada. Se corrían muchos riesgos con el deseo de diferenciarse", relata Naranjo.

Corría septiembre de 2002 y el periódico se movía muy rápido, de forma permanente. Dejaba personal en el camino y el público ya percibía señales distintas. Algo estaba pasando. En ese escenario llega Agustín Edwards del Río a hacerse cargo de la dirección.

"Al comienzo se paseaba tímidamente por los pasillos, casi sin opinar, pero una vez que toma conciencia de su rol, se da cuenta que hay un público de clase media identificado con algunas tendencias nuevas y que es necesario estimular", cuenta Naranjo.

El periodista de LUN Pablo Pizarro, asegura que ahora Edwards va al diario la mayoría de los días. "Debe revisar todo lo que se hace", considera.

Y cómo no, si es toda una figura al interior del matutino. Razones sobran: fue él quien descubrió este nicho que estaba adormecido, del que nadie se dio cuenta. Reorienta así un diario que rondaba el desahucio y lo hace generar utilidades en tiempo récord, sólo con el arma de darle a la gente lo que quiere leer.

Implementa además, un sistema exclusivo en Chile que permite conocer cuáles son los gustos informativos del cliente, a través de un método que contabiliza las visitas en Internet de cada noticia. Con esto, reduce a casi cero los márgenes de error a la hora de construir una pauta que interese al público. Lo que ellos quieren, LUN se los da.

Pero meses antes del hallazgo de estas claves, ocurre algo espectacular que catapulta de manera definitiva a LUN como un diario distinto. El estadounidense Spencer Tunick realiza en Chile su afamada sesión de fotografías con desnudos masivos y el periódico se dedicó casi exclusivamente a cubrir el evento.

Al día siguiente, Las Últimas golpeó con notas como "Tunick: Los chilenos estaban muy emocionados", "Lagos: un país en buena onda", "Abuelitas felices y sin ropa", "Cuatro detenidos y varios hurtos" y "Quedó fuera por colitis", entre otras de singulares características.

"Esa vez nosotros nos dimos cuenta que el diario vende, se identifica y se convierte realmente en el tema de conversación nacional. Presenta una línea progresista, sin ser tampoco rupturista ni radical. Desde ese momento, creo que Agustín siente que ése es el camino, se decide a asumir el mando y a buscar por ahí", recuerda Naranjo.

Así comenzaron los primeros días felices de LUN. Esos donde la masividad y la entretención son las principales pistas para entender cómo pudo el diario renacer desde las cenizas en que se encontraba.

Aunque parezca curioso, el gran responsable del despegue es el primogénito del dueño de uno de los medios más tradicionales y conservadores del país, El Mercurio.

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Edwards del Río o Agustín junior ha logrado posicionar un proyecto que circula exactamente por la vereda opuesta a la del periódico fundado por su familia. Su visión innovadora se debe, entre otros aspectos, a que la mayoría de su adolescencia la vivió en el extranjero. De hecho, luego de obtener la licenciatura en Economía en el Trinity College, en Estados Unidos, voló hacia Inglaterra para realizar un MBA en el Darden Business School.

Quienes han trabajado con él, aseguran que es una persona meticulosa y que no deja ningún detalle al azar. Por eso, supervisa personalmente cada titular que LUN llevará al día siguiente.

"Él tiene un pensamiento muy pragmático", comenta Naranjo.

Pero la característica de Edwards que más gravitó en el éxito de Las Últimas fue su capacidad para distinguir que había un nicho en el mercado que no se estaba explotando.

Sus secretos los guarda bajo siete llaves. Obvio, no quiere que se los copien o critiquen. Por eso, instauró una política editorial que mantiene un completo hermetismo dentro del medio. La justificación es sencilla: El diario se explica por sí solo. ¿Para qué describir cosas que son tan obvias?

En Las Últimas tienen prohibido hablar sobre el diario. Es más, una fuente que pidió reserva de su nombre aseguró que Edwards no quiere que ningún periodista trabaje o aparezca en televisión por más de diez minutos.

Hace poco más de un año y medio que Las Últimas Noticias adoptó un novedoso esquema que se centra en explotar los rostros televisivos en cada una de sus secciones. Pero en concreto, ¿cómo funciona el diario más vendido en Chile? En general, la forma de trabajo es similar a la que utilizan la mayoría de los medios escritos nacionales. Sin embargo, existen algunas particularidades que lo hacen único y exitoso.

De hecho, se pueden distinguir claramente cuáles fueron las recetas básicas que poco a poco convirtieron a LUN en el fenómeno mediático de los últimos años en Chile.

Al interior de LUN destacan que su sello distintivo es la pauta propia. Los temas de farándula o sociales, ligados siempre a personajes conocidos, son el eje central en las reuniones de las nueve de la mañana. Según Alejandra Valle, que trabaja en el matutino desde hace cinco años y fue uno de los rostros de la nueva etapa, "lo que en El Mercurio y La Tercera sale chiquitito, aquí se hace grande".

Así, las informaciones circulan en los más variados ámbitos, siempre con un tono entretenido y dinámico. No es de extrañar que la noticia del día en el área económica sea los montos que el profesor Salomón y su "cajarito" Tutu-tutu cobran por cada actuación. Tampoco sorprende que hace algunos meses apareciera en Política un artículo que relataba la sorpresa que se llevó la animadora Paulina Nin al ver desnudo en un sauna capitalino al alcalde de Providencia, Raúl Labbé.

Lo que hace aún más atractiva a Las Últimas es el estilo directo y ágil con que narran sus historias. Ésa es la primera exigencia que los editores le hacen a sus periodistas. "Hay que tener una pluma especial, porque tiene que quedar un poquito irónico y divertido para que no se vea tan 'cahuinero'", confiesa Valle.

Además, el concepto de noticia también fue cambiando para el diario. Ya no se busca lo realmente relevante, sino lo que puede interesarle a la mayoría del público. Ahí entró la televisión, la que hoy es una fuente inagotable de informaciones para el medio.

"La clase media está ‘pegada' a la tele y en el fondo, es la gran parte de los chilenos. La gracia está en detectar lo más vendedor o lo más sorprendente del día, porque casi todos lo vieron y el que se lo perdió, lo puede leer en la mañana en LUN", estima Federico Grünewald, que trabaja en la sección de Reportajes.

"La televisión necesitaba un espejo en Chile por ser el medio más visto y eso se lo dio el diario. Se estableció un diálogo, en el que tratábamos siempre de tomar un poco de distancia. Eso fue súper importante", agrega Naranjo.

Por eso, la portada tiene que mostrar un suceso o un personaje televisivo. Y cómo no, si incide de manera fundamental en los volúmenes de venta del periódico. Por eso, la primera página mutó del titular en color negro y con una imagen que no alcanzaba a ocupar ni un 20% del espacio total a una fotografía del tamaño del diario.

Por ejemplo, el 29 de julio de 1999 Las Últimas presentaba esta cara en los quioscos: "Economía: ¿Qué tan mal estamos?". Más de cuatro años después, se pueden leer titulares como "La señorita Jeanette se casó en clínica de la UC" o "Abuelita Tunick le saca la ropa a Camiroaga".

Por eso, un buen título vale más que mil palabras. Y millones de pesos.

Al igual que la televisión, el matutino se destaca por entregar, en su mayoría, entretenimiento. Luego de ver sus cifras de ventas y tomando en cuenta su tendencia marcadamente comercial, es posible concluir que le "dieron con el palo al gato".

"La gente que lee LUN no quiere cabecearse con el discurso de Lagos ni con la última medida del ministro Bitar. A muchas personas les interesa, pero otros prefieren el 'cahuín' y el 'copuchenteo'. Todo el mundo quiere saber por qué se separó Marcelo Salas o hace cuánto tiempo Álvaro Salas 'andaba' con Tatiana Merino", cree Pizarro.

Pero en ocasiones se mezclan los públicos. Ésa es otra de las claves que tiene LUN: su transversalidad. Ejecutivos, dueñas de casa y estudiantes, entre otros, se entretienen con sus páginas. Si quieren saber qué pasó efectivamente con el Presidente el 21 de mayo, ven otro diario. Esto ha permitido subir las visitas del matutino en Internet de manera notable.

Diariamente, hay entre 100 y 250 mil visitas a la página web del diario, según números entregados por la misma empresa.

Cuando asume Edwards la dirección del periódico, el "people meter de la prensa escrita" empezó a ser un dato mucho más significativo durante las reuniones de pauta, hasta llegar a convertirse en una verdadera Biblia, como asegura Valle.

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 Durante el año, más del 90% de las portadas de las Últimas Noticias se han centrado en rostros televisivos.
Por ejemplo, una noticia de un personaje "top" para Las Últimas, como Álvaro Ballero o Eduardo Bonvallet, puede generar cerca de 30 mil "clicks" diarios. De hecho, cada mañana se publica una hoja en la sala de redacción donde se detalla cuánto marcó cada artículo y de qué se trataba.

Pero dedicarle tanto espacio a los personajes de la farándula tiene sus problemas. Muchas veces, las diferentes secciones se topan con sus entrevistados, fundamentalmente, porque abusan con la repetición de los rostros. No hay que ser mago para adivinar cuáles son los favoritos. Por eso, no es de extrañar que Sociedad y Espectáculos se "peleen" a Marlen Olivari para ocuparla en alguna nota.

Con las fuentes, existe un vínculo de amor y odio en el medio. Si el tema no es conflictivo, siempre habrá plena disposición para acceder a una entrevista. Distinto escenario se presenta cuando el personaje se ve envuelto en una polémica.

Para Valle, los famosos son "personas complicadas, porque son súper ególatras. Están acostumbrados a que la gente los adule. Además, a veces te dicen que no van a hablar, porque el diario los trató mal en una oportunidad. En general, la mayoría termina conversando igual porque les conviene salir".

Incluso, los mismos personajes se acercan al medio para publicitarse. "Cuando Rojo salía de giras, dos pasajes llegaban al diario y se iban reporteros gráficos con periodistas. Incluso, se quedan en Iquique o en Concepción en el mismo hotel", cuenta Pizarro.

Pero muchas veces los enojos no son momentáneos y llegan más allá. El 28 de enero del 2002, Las Últimas publicó un artículo en el cual contaba que Pilar Cox había armado un escándalo en una obra de teatro e incluso ofrecía el ansiolítico Ravotril entre el público para "soportar el aburrimiento".

La ex animadora negó la información y decidió presentar acciones judiciales contra el diario. Meses después, el periódico ganó la batalla legal, ya que se comprobó que la noticia no había sido inventada por la periodista Marietta Santi.

Para enfrentar estas situaciones, los periodistas del matutino tienen como obligación guardar sus entrevistas. Si alguien los desmiente, la prueba se encuentra grabada en cassette en un cajón de su escritorio.

LUN tiene sus detractores y así como este caso, otros se dan con más cotidianeidad, incluso entre su mismo público. En una carta editorial que se publicó el lunes 6 de octubre del presente año, Juan Ignacio Vera estima que "luego de leer sobre la brutal agresión de que fue objeto el hijo del ‘Pollo' Fuentes no puedo menos que manifestarles mi extrañeza por el tono que le dan a la noticia. Parece en todo momento un artículo de Sociedad…Lo dicho: una agresión brutal tratada como crónica rosa".