Mediática
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La Imagen, ¿Un Adorno?

FERNANDO GÓMEZ
Fotógrafo profesional
Profesor de la Escuela de Periodismo de la UDD

 

La abundancia de imágenes triviales perjudica mucho más la comunicación que su ausencia.

Cada día vemos en los medios escritos imágenes que más que aportar al contenido ensucian el camino para comprenderlo.

La fotografía en sí misma es información y cuando es de alta calidad tiene un valor estético que no hay que menospreciar. Sin embargo, en prensa la fotografía tiene un tratamiento secundario. Y hay pruebas de ello. No son fotógrafos quienes determinan la calidad de una imagen o su relevancia. No existen editores fotográficos y esa labor normalmente la asumen diseñadores o los propios periodistas, bajo el supuesto  de que tienen un conocimiento acumulado por el contacto diario de imágenes.

Pero  desconocen los mecanismos comunicacionales propios de la fotografía. Mas aún, muchas veces el criterio editorial que impera es si una toma es bonita o fea.

Con esta corriente dominando, el fotoperiodismo está a un paso de sucumbir a la desidia visual, cuya expresión actual es el uso y abuso del flash de la cámara, sin ningún tratamiento; y del automático de la cámara, sin tomar decisiones de desenfoque o manejo de las velocidades.

Si no cambiamos, esta será una constante de la que nos costará muchísimo salir. Las portadas de diarios y revistas olvidan el valor estético de la fotografía. Ignoran que una imagen de calidad es un aporte en sí y es la mejor aliada del texto.

En los medios no abunda el buen manejo de la luz, el cuidado de los encuadres y de la producción. Esta reflexión crítica no la restrinjo al fotoperiodismo. Tampoco hay mucho terreno en la publicidad. Los catálogos, con contadas excepciones, son la demostración de cómo se transforma el trabajo fotográfico en un simple registro y no en un aporte artístico y estético. Ni bonitas ni feas. Esos son márgenes muy estrechos para la fotografía. 

Recolector de situaciones es un rol muy mezquino para un fotógrafo.