Mediática
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¿De qué mujeres me hablas?
Se ha vuelto hoy un lugar común el decir que hoy las mujeres la llevan. El momento histórico de una mujer en la presidencia de la república ha instalada a la mujer como tema de nuestras conversaciones y de análisis e interés en la discusión pública. Hablamos más de las mujeres, es cierto (quizás no lo suficiente todavía), pero emergen en el espacio medial sus problemas y desafíos.

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Sin embargo, cabe preguntarse de qué mujeres estamos hablando y -con mayor preocupación- de las que no estamos hablando.

Mayoritariamente hablamos de las mujeres que los medios, la publicidad o el cine son capaces de representar. Como sucede respecto de cualquier otro grupo social, esta representación se da muchas veces a través de estereotipos que son capaces de identificar los rasgos mas relevantes de dichos grupos. Dos de esos estereotipos han logrado ser hoy lo suficientemente exitosos para representar dos tipos de mujeres. Consuelo Aldunte, creación de la periodista Claudia Aldana, cumple ya cuatro años representando a la singleton chilena (en una línea marcada por Sex and the City o Bridget Jones): moderna, liberal, con aspiraciones cosmopolitas y conflictos que la diferencia de sus madres (pej. las relaciones afectivas). Su imagen está asociada a las mujeres jóvenes que han salido ya de la Universidad, independientes económicamente y que postergan su matrimonio o la maternidad. En el otro extremo emerge la Señora Juanita, rescatada de su anonimato cotidiano por el Ex Presidente Lagos. A ella la ubicamos en nuestra mente entre las mujeres de menor nivel educacional y socioeconómico y mayor edad. Vale decir, la tradicional dueña de casa que muchas veces ven como meras espectadoras el mundo del que hoy parecen ser protagonistas las Consuelos, y del cual -por lo mismo- se sienten excluida.

Todo parece ubicar a Consuelo Aldunate y la señora Juanita como los perfectos opuestos de las mujeres de las que estamos hablando. Sin embargo, ambas comparten más percepciones, actitudes y conductas de las que podríamos suponer, según se deduce de diversos estudios realizados por Mediatica de la Universidad del Desarrollo en el último tiempo.

Donde más distancias esperaríamos encontrar es respecto de las concepciones valóricas. Una representa el cambio liberal y la otra se aferraría al bastión conservador. Hay diferencias. Consuelo es partidaria del matrimonio entre homosexuales, no así Juanita (55 v/s 31%) y de la legalización del aborto (48 v/s 35%). Sin embargo las distancias e estrechan respecto de la píldora del día después (91 v/s 75%). Ni tan liberales, ni tan conservadoras.

En la forma en que ellas misma se autoperciben hay también diferencias y coincidencias interesantes. Las Consuelos marcan distancia frente a las Juanitas al percibirse como inteligentes (92 v/s 68%) o amistosas (95 v/s 73%), distancia que se reduce en la percepción de respetadas (96 v/s 87%). Lo notable es que ambas coinciden exactamente en la misma proporción (65%) de quienes se consideran como exitosas. Igual coincidencia en las cifras se da respecto de quienes señalan que usualmente me piden mi opinión para tomar decisiones, lo cual parece alejarnos del estereotipo de mujeres postergadas e ignoradas, al menos en su propia auto-percepción. Más aún son más las Juanitas que las Consuelo las que sienten que las cosas funcionan cuando yo las organizo (70 v/s 60%). Las coincidencias suman y siguen en el rol de consumidoras exigentes, que exigen siempre calidad y que valoran la publicidad para tomar buenas decisiones. (ver todos los datos en la presentación)

¿Qué hace que Consuelo y Juanita se sientan igualmente exitosas o consideradas al momento de tomar decisiones?. ¿Sobre qué claves se estructuran estas percepciones? ¿Qué otras diferencias aparentes unen en la práctica a las mujeres y qué otras –ocultan- las diferencian realmente?

Estamos hablando más de mujeres, pero hay que afinar la mirada, precisar más las representaciones que hacemos de ellas de manera de efectivamente dar curso al cambio histórico de nuestra sociedad. La señora Juanita y Consuelo Aldunate tienen variaciones que hoy no están en nuestra conversación pública lo que provoca frustración en muchas mujeres.