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Isabel Allende en la UDD
Invitada por las carreras de Literatura y Periodismo, la destacada escritora chilena hizo un alto en su apretada agenda y sostuvo una amena charla con los jóvenes de la Universidad del Desarrollo el sábado 19 de agosto en El Observatorio de Lastarria.

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En un ambiente relajado, en el idílico Barrio Lastarria, Cristián Warnken, Director de  Literatura UDD, presentó a la destacada escritora chilena Isabel Allende a los más de 100 asistentes que coparon El Observatorio, quien rodeada por los suyos; su mamá Francisca Llona, su padrastro Ramón Huidobro y su marido Willy, se dejó querer por el público.

Esta actividad, que fue abierta a todo público, fue organizada por las carreras de Literatura y Periodismo de la Universidad del Desarrollo.

El objetivo era claro: que los jóvenes de la UDD pudieran conversar y conocer más de cerca a esta novelista, ganadora de diversos premios alrededor del mundo.  La mayor parte de esta conversación estuvo centrada en su última obra "Inés del alma mía", cuyo lanzamiento la trajo de vuelta a Chile.

Esta novela se basa en la vida de Inés Suárez, compañera de Pedro de Valdivia, lo que a juicio de Allende es una historia "absolutamente" nuestra. “Inés me cautivó desde el principio, ella fue la única mujer que acompañó a los 101 locos que vinieron a Chile”, cuenta entusiasmada, refiriéndose a la expedición de conquista liderada por Pedro de Valdivia en 1542.

Es una historia de amor y de esa historia de amor "ilegal" nace este país, y la mujer chilena es como ella: fuerte, apasionada, extraordinaria. Luego de 4 años de investigación, y como es habitual en ella, comenzó a escribir la novela un 8 de enero: “siempre empiezo en esa fecha, por disciplina. Si no pongo fecha, no empezaría nunca”. Sin embargo, la investigación no fue fácil, cuenta. La información fue saliendo luego de investigar a los conquistadores, porque hay muy poca documentación sobre las mujeres de la época. Luego, “me metí en Inés, en su piel, y fui como ella y conté su historia desde la voz de ella”.

Ese proceso, como cuenta Isabel, no le fue difícil, porque siempre escribe historias sobre mujeres y personas con las cuales se identifica de alguna manera, con las que siente una conexión. “Si no, nunca habría escrito sobre ella”, aclara.

Y así, escribiendo, es como Isabel Allende ordena su vida; “yo siento que la única manera de ordenar mi vida es escribiendo, y con eso pongo márgenes a la realidad y la contengo”, explica la escritora.

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Armando Roa, Cristián Warnken e Isabel Allende.
Cristián Warnken, encargado de moderar esta charla, fue preguntando y repasando los hitos fundamentales dentro de la carrera literaria de Isabel Allende.

Cada obra es un historia diferente, explicó ella, pero todas tiene en común que son las historias de la gente, las cosas que le importan. “Tengo la ‘deformación’ periodística, y como escritora me importa el lector”.

En cada proceso de escritura, Isabel tiene su esquema de trabajo. Una vez que tiene la idea, se pone a investigar. Luego escribe. El 8 de enero “trata” la primera frase, “la más importante, porque es la que le da el tono a la novela”. Luego, durante la escritura, lee todo lo referente. “No leo nada que no sea sobre la novela, para no contaminarme”.

Así trabaja 12 a 14 horas diarias hasta obtener un primer borrador. Entonces viene un relajo.

En cada libro, ella siente que aprende algo. De Inés Suárez “aprendí que no hay que tenerle miedo al miedo... uno es capaz de hacerlo todo”. También se sorprendió con la vida que se llevaba en esa época, sobre todo la de las mujeres, que no tenían derecho a la educación, “pero hacían las cosas más increíbles como buscar el agua”, cuenta.

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Isabel Allende hizo suya la historia de Inés Suárez. Una historia que a ella la conmueve profundamente, y con la cual se identifica de alguna manera. Así como Valdivia vino a buscar honor, ‘fama y gloria de mi’, Inés viene por amor“.

Concluida la conversación entre Warnken e Isabel Allende, vinieron las preguntas del público. Hubo de todo, desde piropos de antiguos amigos y admiradores, hasta complejas preguntas sobre las relaciones de las mujeres entonces, comparadas con las de hoy.

Para finalizar, se ofreció un vino de honor. Momento que la escritora aprovecho para firmar su novela a quienes lo pidieran.