Columnas y Opiniones

12.05.2019 | La Tercera

Eutanasia

Sofía Salas

Docente investigador Centro de Bioética Facultad de Medicina CAS-UDD

Recientemente, la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados aprobó la idea de legislar sobre eutanasia para menores de edad. En el caso de menores entre 14 y 16 años, deben contar con la autorización de su representante legal y, si hay desacuerdo, el menor puede solicitar la intervención del juez de familia; para los menores entre 16 y 18 años, el médico debe informar a sus representantes, pero solo se tomará en cuenta la voluntad del menor.

Esta es una indicación polémica por varios motivos, y valdría la pena tener en cuenta la experiencia internacional sobre este tema. La Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas (2015) manifestó su preocupación por la posibilidad de aplicar la eutanasia a niños menores de 18 años, y recomienda al Estado delos Países Bajos que garantice el control riguroso de la práctica de eutanasia en los pacientes menores de edad; que considere el estado sicológico del niño y delos progenitores; que garantice todos los casos de eutanasia en menores queden reflejados en los informes anuales y, por último, insta a Holanda a que contemple la posibilidad de abolirla práctica en menores de 18 años.

El actual proyecto de ley no contempla la existencia de una comisión que pueda revisar si se cumplen los requisitos para acceder a la muerte médicamente asistida, y tampoco hace referencia alguna a la doctrina del menor maduro, que permita determinar si el menor de edad tiene la capacidad suficiente para entender a cabalidad lo que está solicitando, libre de cualquier influencia externa.

Por estos motivos, creo necesario considerar estos aspectos antes de decidir incluir a los menores de edad en una eventual legislación sobre eutanasia.