Columnas y Opiniones

Matías Pascuali

Profesor e investigador del Centro de Derecho Regulatorio y Empresa, Facultad de Derecho.

Bill Shankly, un histórico entrenador del Liverpool en los años 60, dijo: “En un club de fútbol existe una santa trinidad: los jugadores, el entrenador y los hinchas. Los directivos no entran ahí, ellos están solo para firmar los cheques”.

Esta estructura ha cambiado con el paso de los años y con el crecimiento del negocio del deporte, y así se han agregado nuevos protagonistas, tales como los representantes de jugadores y los dirigentes. Con la dictación de la Ley 20.019, sobre Sociedades Anónimas Deportivas Profesionales (SADP), se creó en Chile un nuevo actor de este mercado deportivo: los directores de dichas sociedades anónimas.

El mes de abril se caracteriza por las juntas ordinarias de accionistas de las sociedades anónimas, incluidas las SADP, y el pasado abril ha sido especialmente movido en las más importantes de estas últimas en cuanto a las renovaciones de sus directorios.

Tanto la renovación del directorio de Blanco y Negro como de Azul Azul me llevan a preguntarme cuál es el rol de los directores de las SADP.

En términos generales, los directores de sociedades anónimas tienen un deber fiduciario con la empresa, es decir, sus actos deben ir en beneficio de esta, sin embargo, la actitud de algunos directores de SADP nos lleva a pensar que su interés puede estar más en sintonía con el del accionista que lo nombró que con los intereses de la sociedad que representa.

El caso de Blanco y Negro es notable. En este ejercicio, el 2018 arrojó utilidades por $4.230 millones —el mejor balance desde 2007—; es más, el último año que había obtenido utilidades había sido en 2014, sin embargo, se renovó completamente el directorio dos años antes que concluyera su período. ¿Cuáles fueron las motivaciones para cambiarlo a solo un año de su nombramiento? Una guerra de poder entre dos facciones de accionistas. ¿Es esto tener en vista el bien superior de la empresa?

Las Sociedades Anónimas Deportivas Profesionales tienen dos características que las hacen diferentes a otras sociedades anónimas abiertas. En primer lugar, los resultados económicos no son lo más importante, sino que lo es el resultado deportivo, porque eso será lo que va a regir los destinos de la empresa. Por otro lado, las SADP tienen un stakeholder muy importante: los hinchas. No debemos olvidar que finalmente son clubes de fútbol (u otros deportes) y que ellos son una parte vital de la actividad deportiva. Un equipo sin fanáticos nunca va a tener resultados económicos, es por esto que la regulación de las SADP debe tener una reforma sustantiva y debe regularse expresamente el rol de los miembros de los directorios de dichas entidades.

Una forma de hacer esto es establecer deberes específicos para sus integrantes, quienes debieran tomar en consideración todos los elementos especiales de estas instituciones, como los resultados deportivos o los intereses de los hinchas.

En el último tiempo, en la opinión pública se ha demonizado la institución de las Sociedades Anónimas Deportivas Profesionales, sin embargo, esta estructura empresarial puede ser un gran aporte al deporte y en especial al fútbol, ya que a medida que las personas que ocupan cargos gerenciales y directivos en ellas sean cada vez más profesionales, la actividad crece económicamente y, como consecuencia, también deportivamente. Sin embargo, nunca debe perderse de vista que, al final, la actividad deportiva profesional debe ser más que un simple negocio, debe ser una actividad que trae alegría y entretención a la población.