Columnas y Opiniones

12.04.2019 | La Tercera

La Hora de la verdad

Hernán Cheyre

Director del Centro de Investigación Empresa y Sociedad, CIES

Habiendo transcurrido justo ocho meses desde que el gobierno presentó su proyecto de modernización tributaria, finalmente la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados aprobó la idea de legislar. Durante este largo periodo ha habido un amplio debate, pero -sorprendentemente- al margen de una discusión legislativa formal en la cual se va mejorando la propuesta original y construyendo un proyecto entre todos. Desde el primer día la oposición enarboló la bandera de que el proyecto no era equitativo, con el argumento de que la reintegración beneficiaría especialmente a los más ricos, y como consecuencia de ello se mantuvo una negativa a la idea de legislar. Repetido en forma persistente este argumento logró permear en algunos sectores, pero a fin de cuentas prevaleció la realidad que afecta a más de 850 mil contribuyentes, la mayoría de ellos pymes y emprendedores, que se ven afectados por la “sobretasa” de 9,45% que deben soportar como consecuencia del régimen de integración parcial hoy vigente, y que genera una inequidad injustificable. Mención especial cabe hacer también al hecho de que hay casi 700 mil pymes que no han podido acceder al régimen de tributación simplificada contemplado en la ley vigente (art. 14 ter).

El gobierno ha mostrado la mejor disposición para avanzar en el proyecto, abriendo espacio a medidas impositivas de compensación que signifiquen, respecto del proyecto original, un mayor pago de impuestos orientado para que recaiga en los mismos sectores que supuestamente van a ser los más beneficiados con la reintegración en cuanto a los montos involucrados. La última propuesta presentada por el ministro de Hacienda esta semana contempla nuevos cambios, en un esfuerzo que nadie podría desconocer.

Superada la presión asociada a la decisión de aprobar la idea de legislar, cabe esperar que el tema se discuta con la profundidad requerida, mejorando incentivos a la inversión, velando por la equidad, y no centrarse únicamente en los aspectos de recaudación.

De hecho, las medidas de compensación, unidas a los nuevos tributos que está contemplado introducir en otros ámbitos, eventualmente van a generar un efecto neto positivo en la recaudación no contemplado inicialmente. Si este fuera el caso, y si adicionalmente se incluyera una revisión del anacrónico régimen de renta presunta, se podría generar un espacio para avanzar más decididamente en la remoción de obstáculos que castigan a quienes optan por ahorrar e invertir, recuperando así algo de la competitividad tributaria que hemos perdido en las últimas décadas, pero manteniendo los principios básicos de equidad. Se ha dado recién el puntapié inicial, pero lo que ahora corresponde es jugar el partido. Llegó la hora de la verdad.