Columnas y Opiniones

30.11.2018 | La Segunda

Planeando en descenso

Cristián Echeverría Valenzuela

Director del Centro de Estudios de Economía y Negocios

Pasados ya diez años desde la crisis subprime, la economía mundial continuará creciendo durante 2019, aunque a una tasa más lenta, en torno a 3,7% anual. Las causas se encuentran en la continuación de la tendencia global a la normalización de la política monetaria en las principales regiones económicas, la reducción gradual de la liquidez internacional, y menores perspectivas de crecimiento en la zona euro, China y un conjunto de economías emergentes.

Las proyecciones para EE.UU. indican un crecimiento esperado en torno al 2,5% anual, menor que el 2,9% proyectado para este año, y semejante al de 2017. Los principales riesgos son una mayor debilidad de la economía internacional, los efectos de la guerra comercial, mayores efectos del alza de tasas de interés en contexto de retiro de liquidez,y una mayor incertidumbre económica que reduzca el crecimiento del consumo y la inversión.

La zona euro también continuará mostrando signos de una gradual desaceleración, hacia un crecimiento en torno al 1,8%, influido por la tendencia a la normalización de tasas de interés y apreciación del euro, la desaceleración de EE.UU., los efectos del Brexit, y los límites imperantes a la política fiscal.

En Asia, el crecimiento de Japón se reducirá levemente, al igual que el de China, con lo que la región crecerá en torno a 6,3%, levemente inferior al de los cuatro últimos años, pero de todas formas será un crecimiento robusto.

En cuanto a las demás economías emergentes y en desarrollo, el panorama es diverso y con fuertes heterogeneidades en sus proyecciones y escenarios probables para el próximo año. El contexto internacional relevante indica que los precios de los commodities continuarán experimentando fuertes fluctuaciones, con alguna tendencia a la baja, sumado a condiciones financieras internacionales más estrechas.

Este contexto y otras diversas vulnerabilidades, tanto en lo político como en lo fiscal y financiero, anticipan la continuación de dificultades y turbulencias para varias economías, incluyendo Brasil, India, Argentina, Turquía, Irán, Sudáfrica, Pakistán y México.

En este escenario internacional de menor crecimiento, disparidades entre regiones económicas, y mayores riesgos, nuestra economía se verá afectada con menor crecimiento de las exportaciones, precios de commodities, y cantidades exportadas. Entonces, por el lado de la producción, los sectores vinculados con recursos naturales (minería, pesca, silvicultura, agricultura) se verán algo afectados por el menor crecimiento mundial, dependiendo de los productos y regiones económicas a las cuales exportan.

Durante 2019, los sectores orientados al consumo interno de bienes y servicios, como el retail, servicios financieros, transporte, energía, telecomunicaciones y el sector inmobiliario continuarán expandiéndose, aunque también a un ritmo más moderado.

El menor crecimiento del gasto público (3% real) que posiblemente se apruebe en el Presupuesto 2019, junto con la continuación de la normalización de las tasas de interés, mantendrá controlada la inflación, y otorgará creciente espacio a las autoridades económicas para atenuar los efectos de eventos macrofinancieros internacionales adversos, en caso de que se materialicen.

Las proyecciones de crecimiento para nuestra economía están entre 3,6% y 4% para 2019, el que estará liderado por el consumo interno, que continuará creciendo moderadamente, y la inversión, que moderará su tasa de expansión, debido a la combinación de menor crecimiento de la demanda externa, producto de la difícil situación internacional, y la mayor incertidumbre, concentrada en el sector energía, minería, industria y construcción. El mercado del trabajo debiera continuar recuperándose, pero en forma muy gradual, lo que se traduciría en una menor tasa de desempleo, hacia un 6,5%, y un crecimiento moderado en las remuneraciones, en torno a 3% real anual.

En este contexto nacional e internacional, las proyecciones indican que existe un riesgo de que el déficit en cuenta corriente aumente por un menor crecimiento de las exportaciones y la mantención del dinamismo de las importaciones, especialmente de bienes durables y de capital. Así, es muy probable que el déficit en cuenta corriente continúe levemente negativo.

Las tasas de interés internacionales continuarán aumentando gradualmente, con un riesgo a alzas más abruptas en las tasas de mercado hacia fines de 2019, en función de cómo evolucione la incertidumbre en los mercados financieros.

La TPM del Banco Central aún aumentará durante el primer semestre de 2019, con riesgo a una mayor gradualidad o incluso, pausa hacia fines de año, en la medida en que se materialicen en nuestra economía los efectos de la menor tasa de crecimiento externa, especialmente de las principales zonas económicas.