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Catalina Cabrera “Es muy lindo que la gente te valide por tu trabajo directamente”

La editora general de Revista Ruda, premiada como Joven Líder de Diario El Sur, compartió con #HistoriasUDD su experiencia como Emprendedora.

#HistoriasUDD

La periodista de la Universidad del Desarrollo, Catalina Cabrera (29 años), es una de las socias fundadoras y editora general de la revista RUDA, un proyecto creado para los jóvenes de Concepción, que abarca temas de artes y tendencias con el objetivo de recuperar la identidad regional.

Catalina fue distinguida por el diario EL SUR entre los 50 Líderes de 2016.

  • ¿Cómo nace Ruda?

Ruda nace en 2014. Cuando llegué de Barcelona me involucré en un proyecto editorial local, lo que me permitió conocer mis capacidades y talentos en la práctica. Sin embargo, sentí que tenía otras inquietudes que se alejaban de esa propuesta editorial. Fue en ese momento que aparecieron en mi vida dos personas claves, mis socios, jóvenes talentosos que tenían gustos e intereses similares a los míos y que juntos formamos un equipo multidisciplinario. Acá para mí hay mucho de destino, siempre lo he pensado.

Desde ahí, no hemos parado de trabajar. Ha sido una locura, porque el crecimiento del proyecto fue muy rápido. Sin duda, existía una falta de difusión de la cultura y las industrias creativas, y aparecimos en un instante donde Concepción explotó en cuanto a emprendimiento, arte y creatividad, lo que nos posicionó rápidamente como la voz de esta movida.

  • ¿Qué te motivo a emprender?

Creo que fueron dos los factores que me motivaron a emprender. Por un lado, me empoderé. Luego de cierta experiencia laboral me sentí segura de mis capacidades, lo que me permitió plantearme un proyecto personal. Por otro, el hecho de viajar y ver el mundo me convirtió en una persona mucho más inquieta, con visiones más amplias y ganas.

  • ¿Cómo te marcó la UDD en esto?

Evidentemente la Universidad me ayudó en este camino. Si bien creo que la carrera profesional de cada uno se define por muchos factores, creo que la educación es lo básico para cimentar un futuro. Confío mucho en el valor de la educación, la cultura y los maestros, si no fuese por ellos dudo haber podido creérmela como lo hice. Además, oportunidades como Embajadores del Futuro me ayudaron muchísimo, yo viajé a India (2008) e China (2011), lo que marcó mi alma y mi mente. A partir de ello, de ese conocer, me planteé luego estudiar en Barcelona (2013).

  • ¿Cómo venciste los temores y te enfrentaste al fantasma del fracaso?

No tuve muchos la verdad. Creo que a medida que pasa el tiempo van apareciendo más que nada vinculados al tema de la estabilidad. En mi caso, quise hacer lo que quería, lo que soñaba, realizarme como profesional y hacer lo que aprendí y para lo que tengo talento. Tuve la suerte de encontrar en el camino personas con mi misma visión e intereses, las que se convirtieron en mis socios. Y bueno, acá sigo dos años después.

Me encanta vivir la vida al máximo y tirarme a la piscina, aunque siempre con un cable a tierra. Es importante ser valiente, pero también organizada y responsable. Sin embargo, lo que quiero transmitir es que cuando uno es joven debe atreverse, es el momento para equivocarse y probarle al mundo lo buena que uno es en lo que hace. Ser apasionado y, al mismo tiempo, profesional es una excelente ecuación.

  • ¿Qué es lo mejor de ser emprendedor? ¿Qué les dirías a quienes hoy están partiendo?

Lo mejor es la adrenalina, lo que al mismo tiempo es lo peor. Es muy lindo que la gente te valide por tu trabajo directamente, que te consideren y respeten. Lograr el respeto de tus pares o del medio en un país como Chile no es fácil, pero cuando uno emprende la energía es distinta. Este ambiente que existe hoy de la creatividad, la innovación, el trabajo colaborativo, me encanta… siento que vamos evolucionando como sociedad.

Que se atrevan, que si tienen una idea o un sueño traten de desarrollarlo. Se pueden hacer distintas cosas al mismo tiempo y hay que aprovechar la juventud para probar. Pero que hagan lo que hagan, lo hagan en serio. La constancia, el respeto por el trabajo ajeno y la responsabilidad son clave, más allá del perfeccionamiento que es la base.