Constanza Lavín, alumni de Diseño UDD: de los cupcakes a una pastelería consolidada en Concepción



Cuando Constanza Lavín, alumni de Diseño UDD, sede Concepción, estaba de intercambio en la Universidad de la Empresa de Buenos Aires, buscó una actividad para hacer en sus tiempos libres, conocer a otras personas y aprovechar las experiencias de la ciudad. De esta manera, junto a una amiga, se inscribió en un curso de cupcakes y, sin proyectarlo, fue el inicio de lo que hoy es un negocio consolidado y su fuente laboral.
“En ese tiempo estaban de moda los cupcakes en Buenos Aires. Nos empezó a agarrar el bichito de la cocina y nos entusiasmó la idea de venderlos cuando volviéramos. Acá no había llegado el boom y, de cierta manera, nosotras lo trajimos a Concepción. Nos hicimos nuestra clientela, participábamos en las ferias que hacía la universidad y así partió todo”, recuerda.
Tras titularse, decidieron dar un paso más y viajar a Londres para perfeccionarse en pastelería en Le Cordon Bleu. Al volver, tomaron rumbos distintos y Constanza decidió continuar sola. Fue entonces cuando abrió su primer local, que en ese momento se llamaba Chiché, una mezcla entre Chile y la conocida expresión argentina. Ahí dice que conoció todo lo que significa un emprendimiento. “Fue duro, pero tuve muchos aprendizajes, algo que sigue pasando hasta ahora”.
Tras ello, vinieron distintos cambios de lugar y comenzó a construir, paso a paso, lo que hace algunos años se transformó en la pastelería 5ta Cocina, que abastece entre 10 y 15 cafeterías penquistas de forma permanente, además de atender los pedidos de los clientes habituales, que la acompañan hace más de una década, y que se deleitan con tortas, galletas, postres o algún otro antojo dulce.
“Nunca me imaginé llegar hasta donde estoy. Ha sido un camino que se ha ido dando y yo he tomado esas oportunidades. Hay mucho miedo cuando uno emprende, pero tengo la suerte de que mi familia siempre me apoyó”, cuenta.
Para Constanza, este proyecto ha significado mucho más que desarrollar una empresa. “Ha sido la historia de mi vida”, afirma. A través de la pastelería ha vivido aprendizajes, desafíos y experiencias que han moldeado tanto su desarrollo profesional como personal. También, desde su rol de mamá, ha podido transmitir a sus hijos el valor del esfuerzo, la perseverancia y la importancia de construir un camino propio con convicción y trabajo constante.
En paralelo, en los últimos años desarrolló una nueva faceta. En medio de un momento especialmente difícil y desafiante de su vida, tras el fallecimiento de su marido hace cuatro años, encontró en la cerámica un refugio que le permitió reconectarse consigo misma, cultivar un espacio de bienestar y descubrir una actividad que define como “terapéutica”. Así llegó a un oficio que hoy ocupa un lugar importante en su vida y que también se ha transformado en una instancia para crear, compartir y vincularse con otras mujeres.
“Primero partí como alumna y me enamoré de esto. Se presentó la oportunidad de comprarme un horno y empecé a hacer talleres en mi casa una vez a la semana. Me he hecho amigas de mis alumnas, se han formado grupos bacanes. Es una instancia en donde se puede conversar. Por lo general, somos todas mamás, entonces es como muy terapéutico y me encanta. Incluso empecé a hacer unas extraprogramáticas en el colegio a los niños”, relata.
Mirando hacia el futuro, espera seguir consolidando 5ta Cocina y lograr una estructura que le permita dedicar más tiempo a su familia y a otras actividades que la inspiran como la cerámica.