Alumni Dominique Fica: odontología en el fin del mundo






Cuando Domique Fica, alumni de Odontología UDD, sede Concepción, ingresó a la carrera no se imaginó que pocos años después estaría ejerciendo su profesión en una de las zonas más australes del mundo. Como parte del programa de Etapa de Destinación y Formación (EDF) del Ministerio de Salud, desde 2024 estuvo en San José de Maipo y, tras solicitar un cambio, en marzo de este año llegó a Porvenir, comuna ubicada en la isla de Tierra del Fuego, en la Región del Magallanes.
Su vocación por el servicio comenzó mucho antes de titularse. Durante sus años universitario participó activamente en distintos voluntariados y actividades como el musical UDD. Todas esas experiencias, según dice, la ayudaron a tener una formación integral y a dotarla de herramientas para su vida profesional. “La universidad te enseña a ver al paciente como un todo. No solamente a la persona que necesita una limpieza o arreglar un diente, sino también su historia, sus enfermedades, su entorno y sus necesidades”, comenta.
Esta mirada es la que día a día pone en práctica en sus labores en Porvenir. Cuenta que su nueva vida en el extremo sur “ha sido maravilloso. Es una experiencia única. A quienes les gustaría vivir en un pueblo, pero muy alejado, les encantaría. Aquí no hay buses, prácticamente no hay taxis, hay un solo hospital, una sola farmacia y el resto es pampa y campo”.
La realidad sanitaria en la zona es muy distinta a otros lugares del país, en especial, por la distancia con Punta Arenas, a la que se puede llegar en ferry tras dos horas y media de viaje; las condiciones climáticas y la limitada conectividad. Todo ello dificulta el acceso a especialidades, insumos o servicios básicos. Además, de que hay localidades aún más lejanas desde donde los pacientes llegan a atenderse, incluso desde el lado argentino de la isla.
En ese contexto, Dominique destaca que la práctica clínica exige una alta capacidad de adaptación y resolución de problemas. “Uno aprende a trabajar con lo que tiene y con lo que puede. Hay pacientes que llegan desde lugares muy apartados, que no pueden ir y volver con facilidad. Entonces tienes que pensar muy bien qué hacer y cómo ayudarlos”, explica.
Agrega que otra de las oportunidades que le ha dado trabajar en un entorno rural es que ha aprendido sobre gestión, ya que está a cargo de algunos programas de salud distintos a los estrictamente relacionado con su profesión; y que también ha podido desarrollar autonomía clínica. “Podemos hacer muchas cosas, pero siempre hay que saber manejar las consecuencias de lo que se hace. Eso es lo que más he aprendido durante esta experiencia”, afirma.
Más allá de lo profesional, Dominique afirma que se ha integrado a una comunidad con identidad propia, que tiene una gran influencia cultural tanto de Chile como de Argentina. “Aquí hay un dicho que me encanta: el que se apura en la Patagonia, pierde el tiempo. La gente vive con calma, sin esa sensación de urgencia permanente. Es algo que uno aprende después de venir de ciudades mucho más aceleradas”, expresa.
Asegura que la experiencia ha superado todas sus expectativas y que sus esfuerzos están concentrados en apoyar de forma integral a los pacientes que llegan hasta ella. A futuro espera especializarse en cirugía maxilofacial, mientras continúa su aventura en el extremo sur y disfrutando de las vistas al estrecho de Magallanes.