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Exponencial UDD reunió a expertos para analizar el impacto de la IA en el futuro de la humanidad 

La Inteligencia Artificial (IA) en ámbitos de la vida cotidiana, empleo, salud y economía fue el eje de la cuarta edición de Exponencial UDD, la conferencia anual de la Universidad del Desarrollo que se realizó los días 14 y 15 de octubre en las sedes de Concepción y Santiago, respectivamente. Bajo el lema “Inteligencia Artificial y el Futuro de la Humanidad”, el encuentro reunió a expertos nacionales e internacionales de la academia y la industria para analizar los avances de esta tecnología y sus implicancias para la sociedad. 

El rector de la Universidad del Desarrollo, Federico Valdés, destacó que esta iniciativa “busca abrir las puertas del conocimiento de una manera accesible para una audiencia diversa, proporcionando la oportunidad de aprender e interactuar con expertos de diferentes campos”. Asimismo, comparó la llegada de la IA con hitos como la imprenta y el internet y planteó que el desafío es poner su potencial “al servicio de las personas, a su libertad, a su desarrollo”. 

Por su parte, el presidente de Exponencial, Klaus Schmidt-Hebbel, contextualizó la temática de la conferencia refiriéndose a la adopción masiva de herramientas de IA en la población mundial pues, según estimaciones, para 2030 su penetración alcanzará el 60%. En este escenario, a su juicio, Chile está en una posición intermedia, tanto en niveles de uso de esta tecnología como en innovación, respecto del resto de países. “La innovación sabemos que se acelera con la IA”, comentó junto con relevar el potencial de esta herramienta en el crecimiento y la productividad de las naciones. 

Economía, educación, salud y ciberseguridad en la era de la IA 

La jornada estuvo dividida en bloques y, en el primero, se abordaron los fundamentos de la IA. Raúl Camposano, académico de Stanford y socio de Silicon Catalyst, explicó sobre los orígenes de esta tecnología, cómo funciona y cómo se relaciona directamente con el cerebro humano: «La inspiración de la inteligencia artificial es la biología de Darwin (…) el cerebro humano no sirve como modelo, sino que sirve como inspiración de qué es lo que puede hacer la Inteligencia Artificial. Hasta hace muy poco, toda inteligencia conocida era biológica y hoy está claro que estamos construyendo inteligencia fuera de la biología», dijo. 

A continuación, presentó la directora senior de Investigación en Google, Tania Bedrax-Weiss, para hablar sobre su experiencia en el rubro comentando que éste se basó precisamente en construir una IA de manera responsable que beneficiara a toda la humanidad. «La IA, en el fondo, ha sido el tópico de estudio de la ciencia de la computación y la filosofía. Ha estado al medio por muchas décadas, pero hoy en día yo creo que es casi evidente por qué estamos trabajando en ella, porque este momento puede ser tan o más importante que la revolución industrial», señaló y recalcó que «puede ser una de las invenciones más importante en la historia» ya que «los próximos años pueden ser muy extraordinarios. No sabemos cómo van a ser, pero sabemos que vamos a tener herramientas que van a poder aumentar la productividad». Posterior a las presentaciones de Camposano y Bedrax-Weiss, Cuky Pérez, directora de empresas, compartió sus comentarios sobre las temáticas. 

En la segunda sesión, que se avocó a la aplicación de la IA en la economía y educación, la economista senior en el Grupo de Investigación sobre el Desarrollo del Banco Mundial, Anja Sautmann, planteó que cada ola de automatización ha reemplazado tareas humanas, pero, al mismo tiempo, generado mayor productividad, demanda de trabajo y creado ocupaciones que no existían. “La mano de obra no va a quedar obsoleta a corto plazo”, sentenció, añadiendo que, a su juicio, por los próximos 20 o 40 años el mundo no será capaz de distinguir si la IA tuvo un impacto más profundo que otras tecnologías en la fuerza laboral. Eso sí, anticipó una transición importante sobre qué habilidades serán complementarias a la IA y cómo se adaptarán las personas ellas. Vesna Mandakovic, académica e investigadora de la Facultad de Economía y Negocios UDD, estuvo a cargo de los comentarios de la exposición. 

Por su parte, Lucia Dellagnelo, deputy director de Educación y Competencias en la OCDE, abordó los resultados de la prueba PISA y los calificó como una señal de alerta. Planteó que la principal preocupación es que los estudiantes tienen dificultades para evaluar información, integrar fuentes y reflexionar sobre textos complejos; todas habilidades consideradas críticas en la era de la IA. Aun así, señaló que existe evidencia mixta sobre los efectos de esta tecnología en el aprendizaje, pues puede traer beneficios, pero ser nociva si se le delegan procesos cognitivos esenciales. “Vemos un gran potencial en el uso de IA, pero también estamos convencidos de que la educación debe seguir siendo un proceso humano, que emplee la tecnología de manera inteligente (…) En América Latina persiste una brecha de aprendizaje considerable y podemos aprovechar la IA para cerrarla”, sentenció. 

La intervención de Dellagnelo fue comentada por la ministra de Educación, María Paz Arzola, quien coincidió en que la principal finalidad de educar es el proceso de aprendizaje y la transformación que experimentan los estudiantes a través de él, aunque la IA puede utilizarse como apoyo. Sin embargo, afirmó que orientar el uso de la tecnología mediante reglas y orientaciones no será suficiente si no existe un acuerdo amplio entre escuelas, familias y sociedad. “Si usamos mal la IA terminamos profundizando el problema de que nuestros educadores y estudiantes terminen delegando el juicio y renunciando a eso que, justamente, el sistema educativo tiene que potenciar, la agencia humana, que es insustituible. Por eso se necesita un acuerdo extendido en el que estemos alineados con advertir los riesgos”, sostuvo. 

Por último, los conferencistas se expusieron sus alcances sobre la aplicación de la IA en la salud y ciberseguridad. El jefe de la División de Informática Clínica del Centro Médico Beth Israel Deaconess y profesor de Harvard, Yuri Quintana, se refirió a las últimas tendencias de la IA en medicina, por ejemplo, en la oncología de precisión, genómica y cómo el cáncer se puede detectar tempranamente. «Va a haber una revolución en nuevas terapias personalizadas basadas en la genética, pero todo eso depende de tener la información y los datos para desarrollar estos tratamientos y después poder seleccionar los tratamientos personalizados para cada persona». Tras la intervención de Quintana, la decana de la Facultad de Medicina Clínica Alemana Universidad del Desarrollo, Marcela Castillo, compartió sus impresiones al respecto. 

Luego, el gerente de Arquitectura, especialista en ciberseguridad del sector financiero, Cristián Guerra, habló sobre cómo la IA está acelerando los ataques informáticos y a otros dispositivos, lo que fue precedido por los comentarios de Marcelo Wong, jefe nacional de Cibercrimen de la Policía de Investigaciones de Chile. Junto con demostrar que las industrias más afectadas son la manufactura, finanzas y seguros, Guerra comentó que «la IA ya está encontrando vulnerabilidades antes que los atacantes, pero el riesgo no es una IA malvada, es una IA en manos equivocadas o mal configurada dentro de nuestra propia empresa».  

Hacia el final de la conferencia, se realizó un panel de conversación moderado por la directora del Instituto de Data Science de la UDD y coorganizadora de Exponencial, Loreto Bravo, e integrado por los directores de empresas, Cuky Pérez y Sergio Rademacher, y el académico de la Universidad de Chile, Felipe Bravo. En línea con algunas de las exposiciones de la jornada, los panelistas concluyeron que la IA representa una oportunidad para aumentar el crecimiento económico y la productividad en Chile, pero su impacto dependerá de la capacidad de las empresas de adoptarla. Además, plantearon que el país debe aspirar a generar sus propias soluciones basadas en esta tecnología, aprovechando sus ventajas competitivas y fortaleciendo la colaboración entre academia, empresas y sector público. 

Ernesto Silva, prorrector de la UDD, concluyó el evento con una reflexión sobre las fortalezas de Chile, entre las que destacó su capital humano, capacidades científicas, ecosistema emprendedor y sectores productivos, los cuales “necesitan desatar las amarras para que pueda volar el talento”. Asimismo, añadió: “Si yo pudiera decir algo en esta línea, pensando en Chile, es que el mayor riesgo para nuestro país no es que la IA avance demasiado rápido, sino que nosotros avancemos demasiado lento. Por eso una invitación, desde la UDD para el país, es que tengamos metas grandes, porque cuando hay metas más grandes todos corren más rápido”.

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