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Matías Sánchez: el alumni de Periodismo UDD que escribe para defender la niñez 

Corría el año 2016 y Matías Sánchez estaba terminando Periodismo en la Universidad del Desarrollo, periodo del que recuerda con cariño las asignaturas Creación Escrita y Periodismo Interpretativo, porque le dieron un primer acercamiento a lo que sería su gran pasión: escribir. Aunque, en ese entonces, nada le hacía presagiar que volcaría su profesión de lleno a la redacción y que, en cosa de 10 años, no solo sería autor de múltiples artículos nominados a premios, sino también de su primer libro. 

Terminó sus estudios y entró a hacer su práctica profesional al medio La Tercera. Allí la periodista con la que trabajaba se fue de pre y post natal, dejando a Sánchez encargado de terminar un artículo que estaba haciendo sobre Cristóbal Cabrera –más conocido como el Cisarro-, un joven que se hizo famoso por comenzar a delinquir con tan solo nueve años. 

En ese entonces, el Cisarro acababa de cumplir la mayoría de edad, por lo que a Sánchez le tocó cubrir la audiencia en la que se le condenó y, en adelante, debió visitar en múltiples ocasiones el Centro Metropolitano Norte de Tiltil para seguir su historia. “Me llamó la atención que los funcionarios del Centro me decían que Cristóbal era un súper buen cabro, que había otros que eran mucho peores. Pero lo que se vendía en la prensa era una versión muy diferente. Ahí fue cuando me di cuenta de que me quería dedicar al tema de la vulneración de la infancia, porque en los medios no existía la reconstrucción de cómo los jóvenes terminaban delinquiendo”, recuerda. 

Tras su paso por La Tercera, Sánchez se incorporó a la revista Sábado de El Mercurio, donde vio nacer el artículo que cimentó lo que hoy es su primer libro.  

Tres publicaciones bastaron 

En 2019, Carabineros encontró en las afueras de la Vega Central a Emerson Zamorano -protagonista del libro de Sánchez-, en pésimas condiciones de salud, días antes de que falleciera. Su historia tardó un par de meses en llegar a los oídos del periodista quien, de primeras, dudó de su veracidad. “Me costó creer su historia porque decían que había una mujer que denunciaba que su hijo le había sido arrebatado por tribunales y entregado a una narcotraficante. Yo he trabajado en temas de tribunales y sé que se cometen errores, por supuesto, pero esto sonaba de Hollywood, así que me contacté con la mamá de Emerson y, efectivamente, era verdad”, explica. 

Llevaba seis meses reporteando cuando una fuente le dijo que la experiencia de Emerson la compartían ocho niños más, todos “usados como soldados por la misma narcotraficante”. Con esta información en mano y tras discutirlo con su editor, Matías Sánchez decidió investigar otros seis meses y, tras un año de trabajo, en 2020 publicó los artículos “Soldaditos del narcotráfico” (primera parte) y “Los otros soldaditos del narcotráfico” (segunda parte). 

Pero la historia no terminó ahí, pues en 2021, con el objetivo de apoyar a la Municipalidad de Huechuraba en su lucha contra el narcotráfico en la población La Pincoya (donde transcurre el libro), publicó “Un pasaje tomado por dos hermanas narcotraficantes”, contando la historia de las “reclutadoras” de los soldaditos del narcotráfico. 

Ahora sí, con toda la información que había recopilado, su nueva editora en la revista le sugirió hacer un libro. 

Así nació “Soldadito del narco: La historia de un niño capturado por el microtráfico”, el primer libro de Matías Sánchez, bajo la premisa de indagar en qué es lo que motiva a un niño, más allá de las carencias económicas, para formar parte de una banda criminal a los 13 años. 

A pocos meses de la publicación, en diciembre de 2025, el autor cuenta que la historia de Emerson y los demás soldaditos del narcotráfico hizo que, tanto a él como los lectores, se replantearan “el privilegio de tener una buena infancia”. “He recibido muchos mensajes de personas que no son periodistas. Eso me entrega un poco de calma y alegría, porque no quería hacer un libro para periodistas. Me motiva a seguir contando historias que generan cierta incomodidad y con mayor razón continuaré haciendo artículos para el registro de esto, porque soy de la idea de que en algún momento a Chile le va a pasar la cuenta todo lo que pasa con la infancia”, comenta. 

Entre el reporteo, edición, publicación… y las salas de clase 

Actualmente, Matías Sánchez se desempeña como docente de la escuela que lo formó, donde ha impartido asignaturas como Taller de Entrevista y Redacción Periodística. 

Allí, asegura, plasma su experiencia en la investigación “transmitiéndoles a los jóvenes la importancia del rol del periodista, independiente del área al que se quieran dedicar, para que sean conscientes del espacio que habitan y, si es que quieren dedicarse a los medios, que utilicen de forma correcta las herramientas para contar lo que es importante”, reflexiona. 

A lo largo de su trayectoria, el profesional UDD ha sido finalista de concursos de excelencia e impacto periodístico en más de diez oportunidades, y se coronó como ganador de los premios Periodismo de Excelencia (2020), Pobre el que No Cambia de Mirada (2020), Periodismo, Memoria y Derechos Humanos (2025) y Premio Alumni (2025, otorgado por la UDD). En cada ocasión, ha sido destacado y nominado por su compromiso con la denuncia de la vulneración de la infancia.